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Fuente: ANIMAL’S HEALTH
www.animalshealth.es
Fecha: 24 de Septiembre de 2018
Autores: Fernando Núñez Benítez
Las enfermedades animales están entre los factores más limitantes de la producción ganadera. Su impacto puede variar de una caída en la productividad y un acceso restringido a los mercados a la eliminación de todo un rebaño o manada y, por lo tanto, generar graves consecuencias económicas. En algunos casos, las enfermedades animales también constituyen una amenaza para la salud de las personas.
Por ello, desde la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) recomiendan la implementación adecuada de los principios de bioseguridad para “prevenir la transmisión de agentes patógenos a los animales, seres humanos y al entorno, tal y como lo detallan las normas y las directrices de la OIE”.
Estas medidas, entre las que figuran las buenas prácticas ganaderas y el control de los desplazamientos de los animales y de sus productos derivados, resultan fundamentales a la hora de prevenir y contener los brotes.
A raíz de una encuesta sobre la aplicación de la bioseguridad en los distintos sistemas de producción a nivel individual, nacional y regional realizada por la OIE, los resultados mostraron que, en materia de bioseguridad, la gran mayoría de los países encuestados posee una legislación nacional apropiada (94,87%) y planes de acción ejecutados (92,31%). Sin embargo, solamente la mitad de los participantes indicó que sus países cuentan con los fondos nacionales necesarios para respaldar la implementación de medidas de bioseguridad o buenas prácticas ganaderas (53,85%).
Asimismo, si bien en Europa los planes de bioseguridad se implementan con mayor frecuencia en los sistemas comerciales de producción de aves de corral y de cerdos, la encuesta destacó la necesidad de mejorar la bioseguridad en las producciones de traspatio y en los sistemas no comerciales que pueden cumplir un rol esencial en la propagación de las enfermedades.
En este sentido, la OIE considera “esencial” poner en práctica las medidas de bioseguridad recomendadas por ellos mismos ante los desafíos actuales que se presentan en materia de sanidad animal.
Concretamente, recuerdan los casos recientes de peste porcina africana notificados en numerosos países europeos, al igual que en China, con consecuencias devastadoras.

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